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domingo, 31 de julio de 2022

Amandiño

 Amando, Amandiño, que eras de Corredoira,

cómo vuelve esta noche, con qué mágica luz,

aquel baño silvestre, y nuestras cabriolas

desnudas por el prado salpicado de bostas,

y aquella canción tuya, amigo agreste, bucanero de siete años

-«Ay, ay, ay, bendito es el borracho»-,

bajando por las hondas carballeiras

desmedida, insistente y en pelotas.

De aquel verano todo se ha perdido

menos aquella hora

maravillosamente sediciosa.

Después

tú te quedaste por tu mundo, libre de calendarios;

yo me adentré en el olor intacto de los nuevos libros.

De ellos salía el camino que -cursos, gentes ciudades-

me ha traído hasta esto.

Y ahora que contemplo mi vida
y me vienen ganas de darle una limosna,


le pregunto a los años
qué habrá sido de ti, Amandiño, amigo de un verano;


qué habrá sido de mí.




domingo, 1 de agosto de 2021

Ella

 Es misteriosa como el tiempo y el mercurio,

delirante y exacta, álgebra y fuego.

Cuando nadie la espera, coronada de escarcha

baja tarareando con pies maravillosos

por entre los helechos. Muchos enamorados

consagraron su vida a llamarla, elevaron

laboriosos palacios para ella

y no condescendió ni a una mirada.

No sirve para nada y son millones

los que viven por ella. Cuando piensas

que prefiere los locos y vagabundos, pasa

del brazo de un ministro o Mr. Eliot.

Es papeles manchados de tinta y es el mundo

con hogueras y robles, despedidas, los Andes,

la luna azul y Concha Valladares. Su rostro

constantemente cambia, inconstante. Y no cambia.

Bécquer la confundió con el Amor

y es una forma de no ser feliz.