Somos hombres, Señor, y lo viviente
ya no puede servirnos de semilla;
entre un mar y otro mar no existe orilla;
la misma voz con que te canto miente.
La culpa es culpa y oscurece el bien;
sólo queda la nieve blanca y fría,
y andar, andar, andar hasta que un día
lleguemos, sin saberlo, hasta Belén.
La nieve borra los caminos; ella
nos llevará hacia Ti que nunca duermes;
su luz alumbrará los pies inermes,
su resplandor nos servirá de estrella.
Llegaremos de noche, y el helor
de nuestra propia sangre te daremos.
Éste es nuestro regalo: no tenemos
más que dolor, dolor, dolor, dolor.
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lunes, 16 de mayo de 2016
lunes, 21 de marzo de 2016
viento en la carne
Dios está cerca. El trigo
se dobla como un ángel
anunciador que siente
la bendición del aire;
los chopos encendidos
de amor en el paisaje,
las aves que mantienen
su vuelo penetrante,
la nieve fugitiva
del arroyo en el valle,
¡ puede ser la vez última
que recuerdo tu imagen !
se dobla como un ángel
anunciador que siente
la bendición del aire;
los chopos encendidos
de amor en el paisaje,
las aves que mantienen
su vuelo penetrante,
la nieve fugitiva
del arroyo en el valle,
¡ puede ser la vez última
que recuerdo tu imagen !
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