tantas cosas
dependen de
una carretilla
roja
lustrosa por el agua
de la lluvia
entre
gallinas
blancas.
tantas cosas
dependen de
una carretilla
roja
lustrosa por el agua
de la lluvia
entre
gallinas
blancas.
Las peonías florecen, blancas y rosadas.
Y dentro de cada una, como en un tazón fragante,
un enjambre de diminutos escarabajos entablan una
conversación,
porque la flor les es concedida como hogar.
Mamá, junto a un cantero de peonías,
se estira para alcanzar una en flor, le abre los pétalos
y mira durante un largo tiempo las tierras de peonía,
donde un breve instante equivale a un año entero.
Luego deja a la flor irse. Y lo que piensa
lo repite en voz alta a los niños y a sí misma.
El viento mece suavemente las hojas verdes
y motas de luz dan golpecitos sobre sus rostros.
Es misteriosa como el tiempo y el mercurio,
delirante y exacta, álgebra y fuego.
Cuando nadie la espera, coronada de escarcha