viernes, 11 de febrero de 2022

una canción sobre el fin del mundo

 El día del fin del mundo

las mujeres caminan a través de los campos bajo sus sombrillas,

un borracho se amodorra en el borde de un prado,

vendedores ambulantes de hortalizas gritan en la calle

y un bote a vela amarillo se acerca a la isla,

la voz de un violín persiste en el aire

y se pierde en una noche estrellada.


Y los que esperaban rayos y truenos

están decepcionados.

Y los que esperaban señales y triunfos de los arcángeles

no creen lo  que está sucediendo ahora.

Mientras el sol y la luna estén arriba,

mientras el abejorro visite una rosa,

mientras  niños sonrosados nazcan

nadie cree lo que está sucediendo ahora.


Sólo un hombre viejo de pelo blanco, que parecería un profeta

aunque no es un profeta, porque él está muy ocupado,

repite mientras envuelve sus tomates:

no habrá otro fin del mundo,

no habrá otro fin del mundo.

Varsovia 1944




domingo, 9 de enero de 2022

Allegro

 I play Haydn after a black day

and feel an easy warmth in my hands.

 
The keys want. Gentle hammers strike.
The tone is green, lively and calm.
 the tone says that freedom exists
and that someone didn't give the emperor tax.
 
I guide my hands down into my Haydn pockets
and mimic one who sees peace in the world.
 
I lift the Haydn flag - it says:
"We don't give up. But want peace."
 
The music is a glasshouse on the hillside
where the stones fly, the stones roll.
 
And the stones roll straight through
but every window pane remains whole.





martes, 23 de noviembre de 2021

Surge

 I know flowers to be funeral companions

they make poisons and venoms
and eat abandoned stone walls
 
I know flowers shine stronger
than the sun
their eclipse means the end of
times
 
but I love flowers for their treachery
their fragile bodies
grace my imagination’s avenues
 
without their presence
my mind would be an unmarked
grave.